En Soledad y Compañía creemos que cada taza de café es una historia completa ,de tierra, de manos y de tiempo. Por eso trabajamos con una cuidada selección de granos provenientes de distintas fincas y regiones de Colombia, cultivados con dedicación y con un profundo respeto por el oficio caficultor.
Nuestra carta de cafés incluye varietales excepcionales como Caturra, Chiroso, Papayo, Bourbon Sidra, Gesha, Castillo, Típica, Paramara y Java, entre otros. Cada uno aporta su propio carácter: desde los perfiles dulces y florales de los Gesha y Sidra, hasta las notas frutales y complejas del Papayo o la elegancia balanceada de un buen Castillo.
Trabajamos de manera cercana con productores de Cauca y Cundinamarca, cultivadores que conocemos personalmente y con quienes compartimos la pasión por la calidad. También colaboramos con tostadores aliados que nos permiten explorar cafés de otras regiones del país, ampliando nuestro mapa de sabores desde Viotá, en Cundinamarca, hasta los cafetales de la Serranía del Perijá, en el Cesar.
Cada café que llega a nuestra barra tiene un recorrido transparente: conocemos su trazabilidad completa, desde la finca de origen hasta la taza final. Esta relación directa nos permite garantizar frescura, calidad y autenticidad, pero sobre todo nos conecta con las personas detrás de cada grano: agricultores, tostadores y apasionados del café que hacen posible lo que servimos día a día.
Exploramos constantemente diferentes procesos: lavado, natural y honey, para resaltar las mejores cualidades de cada origen. Nos encanta experimentar con nuevos métodos y varietales poco conocidos, e incluso hemos trabajado con algunas variedades de Robusta de alta calidad, desafiando la percepción tradicional de este tipo de café y demostrando que en Colombia hay mucho por descubrir.
Nuestra curiosidad es el motor que nos mueve. En Soledad y Compañía no solo servimos café, contamos historias de origen, compartimos conocimiento y celebramos la diversidad de sabores que Colombia tiene para ofrecer. Cada taza es una invitación a explorar, a probar algo distinto y a apreciar el arte detrás de cada grano.