Nuestro café colombiano, cultivado a 1.800 msnm en el municipio de Choachí, Cundinamarca, es un producto de alta calidad certificado con cuatro certificaciones orgánicas internacionales y cuatro sellos de calidad. Cada grano es cultivado por mujeres cabeza de hogar bajo sombra con árboles nativos, asegurando un manejo sostenible y respetuoso con el ecosistema de los páramos Cruz Verde y Chingaza. Este entorno privilegiado, junto con el agua cristalina de las montañas, contribuye a un café limpio, aromático y lleno de matices.
Trabajamos con variedades cuidadosamente seleccionadas y aplicamos procesos de beneficio tradicionales como honey y lavado, los cuales permiten resaltar las notas achocolatadas, los matices dulces y la acidez especial que caracteriza a nuestro café. Cada etapa, desde la recolección hasta el secado, es realizada manualmente por manos expertas, garantizando granos de excelencia que transmiten la dedicación y el amor por la tierra.
Más allá de ser un café, cada taza representa una historia de compromiso con la tierra, la comunidad y la tradición cafetera. Su sabor distintivo y su frescura reflejan la calidad del cultivo en altura y el cuidado artesanal en cada paso del proceso. Este café es ideal para quienes buscan disfrutar de un producto auténtico, ecológico y con identidad, hecho con el corazón y la pasión de quienes lo producen.