La historia de La Mime, en la Vereda San Pablo de La Mesa, Cundinamarca, florece hace quince años como el proyecto de vida de Hilma Bautista Parada. Tras jubilarse, Hilma decidió reinventarse y seguir siendo útil a la sociedad, encontrando en la tierra y en el cultivo del café la manera de sembrar propósito y dejar una huella duradera. Así nació CAFÉ MIMÉ, un símbolo de esfuerzo, amor y transformación que conecta con la naturaleza y las profundas raíces familiares de su fundadora.
La finca ofrece suelos fértiles y un clima privilegiado para cultivar la variedad Castillo, con un rigor y sensibilidad que solo la pasión de Hilma puede ofrecer. El resultado es un café de tostión media con un perfil sensorial excepcional que incluye dulces notas achocolatadas, matices de malta y vainilla, y una acidez media con reminiscencias a naranja, dejando una sensación cálida y suave. La filosofía de La Mime se guía por la excelente calidad, la sostenibilidad ambiental y la preservación de las raíces familiares y culturales del campo.