El café de Taza de Amor, cultivado en Peñón, Cundinamarca, se produce a 1.310 metros sobre el nivel del mar, ofreciendo granos de alta calidad con características sensoriales balanceadas. Trabajamos con la variedad Cenicafé 1 y utilizamos el lavado tradicional, seleccionando solo cerezas maduras y procesándolas cuidadosamente para resaltar la limpieza de la taza y la frescura del café.
Su perfil de sabor es versátil y balanceado, con notas de chocolate, toques cítricos y una sensación de cereal, logrando dulzor natural, acidez media y cuerpo redondo, ideal para filtrados y espresso. Cada grano se recolecta, procesa y selecciona manualmente, reflejando nuestro compromiso con la calidad y el cuidado artesanal.
Más que un café, cada bolsa de Taza de Amor transmite la historia, el trabajo y la tradición de la región, garantizando frescura, autenticidad y la conexión directa entre los caficultores y los clientes, convirtiendo cada taza en una experiencia sensorial completa.