En lo alto de las montañas cafeteras del municipio de Sasaima Cundinamarca se encuentra Finca La Libertad. Un lugar que nació del arraigo familiar, la tradición cafetera y la convicción de honrar la tierra como fuente de vida. Su nombre es un homenaje a esa búsqueda profunda de autonomía, conexión y propósito; un espacio donde la naturaleza y la cultura convergen para dar origen a un café que trasciende el sabor para convertirse en experiencia.
La historia de Finca La Libertad inicia cuando en el año 1968, Jesus Angel Basto estableció los primeros cultivos de café bajo sombra, Desde entonces, su esposa y su hija , han seguido cultivando con sensibilidad, preservando un legado que entiende el café no solo como producto, sino como símbolo de identidad, cultura y comunidad. Cada planta sembrada ha sido testigo del crecimiento de una familia comprometida con la calidad, la sostenibilidad y el desarrollo rural, convirtiendo la finca en un territorio vivo de historias, aprendizajes y sueños.
Hoy, Finca La Libertad se dedica a cultivar, transformar y comercializar café de especialidad, además de producir chocolate y panela artesanal, elaborados con técnicas tradicionales que mantienen intacta la esencia del campo colombiano. Su propuesta se complementa con servicios de turismo cafetero, invitando a visitantes nacionales y extranjeros a conocer de cerca el origen de estos productos, su proceso y el modo de vida campesino