Mi café es la esencia de mi tierra en Tena, Cundinamarca, proveniente específicamente de la vereda Santa Bárbara. Este producto se cultiva por tradición ancestral, siguiendo el legado de mi padre, y representa una historia de vida. La tradición local cuenta que el café llegó por primera vez a Colombia a través de este municipio, una historia que refleja la profunda raíz histórica del café en la región.
A mis 64 años, sigo el proceso de producción con métodos que honran esta historia. El café es cosechado manualmente grano a grano, seleccionando únicamente el maduro. El secado se realiza aún en el zarzo, y el descerezado se hace de manera manual. Este proceso artesanal y cuidadoso asegura la calidad y preserva el sabor auténtico del café.
Cabe destacar que la caficultura en Tena tiene un gran impacto local, ya que aproximadamente el 75% de los impuestos del municipio se pagan a través del café, lo que subraya su importancia económica y social. Además del café, la región es conocida por otros productos autóctonos, como los frutales, que complementan la riqueza agrícola de la zona.